Convertirse en una rata de biblioteca paso a paso
Son muchas las personas - bueno, vale, en realidad sólo un par de ellas lo han hecho - las que me han pedido consejo para, o bien retomar la lectura que la tenían aparcada, o bien sumergirse en ella.
Obviamente, soy defensora de la lectura a capa y espada y creo firmemente que debería inculcarse desde incluso antes de nacer. Si bien es cierto que, para la mayoría de nosotros, es una afición, y entiendo que, al igual que a mí no me gusta el fútbol, haya gente a la que no le guste leer (¡¡aunque los pros y los contras son muy evidentes!!). Pero, insisto: llegados a cierta edad hay que plantearse coger un libro de vez en cuando porque las ventajas son muchas:
- Amplía tu mente. Con un libro puedes viajar a lugares que no has conocido o que incluso no conocerás jamás (a veces porque ni siquiera existen en el globo terráqueo), conocer nuevas cosas, costumbres, situaciones, hechos y personas.
- Fomenta la inteligencia verbal, emocional y la empatía. La lectura nos ayuda a ampliar vocabulario y el vocabulario nos ayuda a expresarnos, tanto en nuestro ámbito profesional como el personal. Además, cuando nos metemos en la piel de los protagonistas podemos llegar a entender otros puntos de vista diferentes a los nuestros.
- Promueve la imaginación a zancadas. La imaginación a su vez nos dota de creatividad que no significa pintar y colorear: significa buscar las maneras más adecuadas de expresión a nivel individual, resolver situaciones del día a día y buscar alternativas a los problemas que nos van surgiendo y/o nos vamos proponiendo.
- Ejercita tu cerebro. Para muestra un botón: abuela de 93 años, lectora de toda la vida y con la cabeza más despejada que me he encontrado. Ahora es también escritora. ¡Pongo la mano en el fuego - y no me quemo - por que parte de su longevidad sana es debida a la lectura!
- Relaja. La lectura es el medio más rápido de viajar. Nos permite desconectar de nuestra rutina y nos da una vía de salida rápida del mundo que nos rodea cuando la necesitamos.
- Nos enseña a disfrutar del tiempo que pasamos solos. Estar solo (como opción, claro) es muy positivo. Nos permite adentrarnos en nosotros mismos, poner orden al caos de nuestras ideas, conocernos, aclararnos y disfrutar con nuestra única compañía. La lectura, en general, es un acto que se hace de manera individual y aunque estés rodeado de mil personas te permite crear ese espacio para ti.
Ahora, ¿qué podemos hacer para retomar la lectura o sumergirnos en ella?

No
soy una experta en el tema, hablo desde mi modesta experiencia, desde la cual
creo que estos consejos pueden ayudar:
PASO 1: Fuera escusas. He oído millones de veces el "no tengo tiempo". Aunque no paro en todo el día, soy consciente de que hay personas que tienen mucha más dificultad para encontrar tiempo libre que yo. Sin embargo yo siempre me remito a mis padres: los dos han trabajado toda la vida (y mi padre, como docente que es, echa muchas horas extras), han tenido dos hijos y unos cuantos problemas más y siempre han encontrado tiempo para leer. A lo largo del día hay muchos ratos muertos y, sobre todo, al final del día, pocas son las personas que llegan a casa para meterse a la cama directamente, sin pasar por el sofá a relajarse y ver la televisión o sin enredar en el ordenador/móvil/Tablet. Tiempo hay para todo. Es cuestión de prioridades. Si de verdad quieres leer: prioriza.
PASO 2: Escoge el libro adecuado, en cuanto a temática y grosor. Esto es como hacer ejercicio: mejor empezar poco a poco y dentro de nuestras posibilidades. Superar pequeños objetivos sin un esfuerzo sobrehumano nos empujará a seguir y fomentará nuestra autoestima. Si vas a hacer el Camino de Santiago, entrena. Si te quieres leer El Quijote, más de lo mismo.
En cuanto a la selección del libro... a veces es complicado. Muchas veces creemos que vamos a leer algo que nos va a gustar y acabamos decepcionándonos. Internet es tu aliado: hay miles de páginas con opiniones y reseñas de libros que te pueden dar una idea de lo que más te conviene. Lee las sinopsis para asegurarte de que es lo que realmente buscas y que te resulta apetecible ("Consejos vendo que para mí no tengo" Parte 1). Pero, sobre todo, busca a ese amigo/madre/padre/hermano/compañero/loquesea que sea aficionado a la lectura y que te conozca. Seguramente sea capaz de hacerte alguna recomendación que se adapte a tus necesidades.
Otra opción son las miles de aplicaciones para el móvil o juegos en internet que puedes encontrar y que, según tus gustos, te recomiendan un libro u otro. Personalmente yo me fiaría más de un lector cercano pero, para gustos los colores.
Aquí va un ejemplo:
https://www.libropatas.com/libros-literatura/test-que-libro-deberias-leer-a-continuacion/
(Lapsus: lo acabo de hacer y me ha recomendado "Alta fidelidad" de Nick Hornby. Mmmm, de momento lo dejo pasar pero se me ocurre algún lector potencial).
PASO 3: Vale, ya tienes el libro que crees que te va a enganchar. Ahora, establece una rutina. Busca al menos un rato muerto al día, en el que hagas algo no productivo (de esos que TODOS tenemos) y resérvalo para leer. Por ejemplo, yo siempre lo hago cuando me voy a la cama - cuando vivía en España sin este frenesí, casi siempre solía leer después de comer. Vamos, que leo para dormir -. Hay veces que leo una hora, otras no duro ni dos minutos. Pero es el momento del día que sí o sí reservo para ello. Suelo llevar un libro siempre conmigo, sobre todo si voy a algún sitio sola o cuando voy al trabajo. Aprovecho las colas en el súper, las esperas del autobús y los viajes en tren. Alguna vez también me da por irme a tomar un café o a la biblioteca a pasar un rato leyendo, o al parque cuando hace bueno. Busca y rebusca porque esos ratos muertos existen.
PASO 4: Ya has empezado. ¿Te gusta? ¿Te aburre? Aquí viene la parte 2 de "Consejos vendo que para mí no tengo". Si no te gusta: déjalo. PERO, dale una oportunidad. Calcula hasta cuándo puedes seguir tirando de la cuerda pero considera que al menos un par de capítulos son necesarios para valorar si ese libro está escrito para ti o no. Esto lo voy a empezar a hacer yo también: el tiempo es limitado y los libros casi diría que no. Hay miles: para todos los gustos y personas. Así que si no te gusta, prueba suerte con otro.
PASO 5: Tómate tu tiempo. Leer es una afición y por lo tanto está hecho para disfrutar. Nadie te está cronometrando y no se trata de una carrera de velocidad, sino de fondo. Disfrútalo. Como la comida o el (buen) vino. A nadie le importa si tardas un día o un año porque leer es un acto (casi siempre) individual y tú eres el que marca el ritmo.
PASO 6: Leer más de un libro al mismo tiempo. Añado esta opción porque parece ser que los lectores voraces la suscriben. Alegan que tener más de un libro empezado da margen de elección y les guía hacia una lectura u otra dependiendo del momento o del estado de ánimo. Yo tengo un problema de memoria: puedo recordar que un libro me encantó y no saber de qué iba (y ésta es una de las razones por las que empecé a apuntar y escribir reseñas a nivel personal). Si este es tu caso, no recomiendo las lecturas paralelas a excepción de que sean muy diversas (y diría que no más de dos. He visto gente loca que puede estar leyendo hasta seis libros...). Yo lo probé hace poco: la primera vez tuve buenos resultados pero la segunda me desanimó. Perdía el hilo, no sabía por cuál de las dos tirar... No es para mí.
PASO 7: Proponte un reto (si estás lo suficientemente motivado para cumplirlo). Existen miles de retos en Internet que nos proponen leer X número de libros al año e incluyen sugerencias y trucos para una lectura variada y equilibrada. Aquí dejo un artículo con algunos de los más famosos. Para principiantes estos retos pueden resultar un poco largos y angustiosos pero todo se puede adaptar a las necesidades de cada uno.
https://verne.elpais.com/verne/2016/01/04/articulo/1451906384_653721.html
Eso es todo - para más información consulten a un experto -. Así puesto parece muy sencillo y de cajón y de hecho creo que lo es. Como toda afición hay que practicar un poco antes de envolvernos completamente en ella, pero con la motivación necesaria, todo se consigue.
¡Feliz lectura!